El diseño reducido marca la nueva estética, una comunicación a la vez moderna y sofisticada.

En 2017 los negocios tendrán su carta de presentación fundamentalmente a través de páginas en internet. El diseño gráfico gana cada vez más protagonismo en los sitios web y su papel ahora es lograr que la información sea lo más interesante posible. De esta manera, los usuarios que visitan estas páginas sentirán que han aprovechado mejor su tiempo y aumentará su nivel de satisfacción con la marca. Desde Packlink han señalado las 10 principales tendencias que marcarán el diseño web este año.

Personalización

Desde las imágenes hasta la tipografía. La unicidad de las páginas constituye un valor al alza. Los clientes no quieren ver fotografías típicas de banco de imágenes, desde landingclick se apunta a la necesidad de buscar y encargar el contenido audiovisual de la página, para que ésta tenga una calidad editorial de gama alta y a su vez desprenda un halo de confianza. Esto es, que desde la empresa se trabaja por la personalización y no hacia la masificación. Junto a la imagen cobra un papel fundamental la personalización de las fuentes. Lejos quedaron las plantillas y las tipografías del montón, los diseñadores buscan personalizar las fuentes para conseguir una experiencia de acuerdo con los valores de la marca.

En este sentido, en las presentaciones no debe obviarse las ilustraciones animadas, que pueden resumir de manera peculiar el leitmotiv de la empresa y marcar diferencias con la competencia. Porque, como apuntan los expertos de Packlink, la comunicación se vuelve completamente audiovisual. Se busca captar la atención de los clientes potenciales en apenas segundos. De ahí que también la paleta de colores juegue un papel fundamental. Para 2017, Pantone ha nombrado a «Greennery» su color del año: un verde frondoso que resume la tendencia, e invita al uso de un paleta de colores vibrantes y estimulantes que desprenden energía y emoción.

En definitiva, y con todos estos elementos, el conjunto no debe ser un sumatorio de elementos que invadan la pantalla. Debe exigirse una combinación de todos ellos que ofrezca un resultado semiplano y minimalista. El diseño reducido es la nueva estética, una comunicación a la vez moderna y sofisticada, carente de florituras que desvíen la atención de los usuarios o navegantes. Todo ello, sin olvidar la importancia de que esto ha de traducirse a la versión móvil, punto de entrada de la mayoría de los clientes.